IDENTIFICACIÓN DE LA NECESIDAD

Es imperante entender, que la gestión del riesgo es dinámica dentro de un contexto cambiante, y por lo tanto los Planes de Emergencia entendidos como herramientas o medios para mejorar las condiciones de prevención y atención de desastres, han de estar en constante revisión, ajuste y divulgación, con y entre los involucrados para garantizar su efectividad en su cometido, su sostenibilidad y su vigencia como soporte de la comunidad y el mismo Estado ante iniciativas de corto, mediano y largo plazo.

Los bajos niveles de concertación entre los actores sujetos de intervención en el sector, tradicionalmente ha sido una de las causantes de la desarticulación y dispersión en la inversión de recursos, las dificultades para el logro de acuerdos y la unión de esfuerzos para el logro de objetivos comunes entre estos actores para favorecer el desarrollo de la zona, se reflejan en la dinámica organizativa como fenómenos que impiden la gestión colectiva del desarrollo y por ende limitan las posibilidades de ampliar el proceso de participación.

El reto para este tipo de procesos es comenzar desde los resultados alcanzados; afianzar el procesos de intervención en el sector orientados a recrear y fortalecer la gestión del riesgo, donde queda claramente expresada la necesidad de impulsar la elaboración de un compromiso público – privado, para la implementación y puesta en marcha del Plan de Emergencia.

Finalmente es la comunidad asentada en el territorio, la que debe hacer el esfuerzo de plantearse un norte en términos de la gestión del riesgo en las dimensiones sociales, políticas, culturales, económicas y poblacionales, que son deseables para el sector en materia de prevención y atención de desastres.